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¿Qué miran realmente los hinchas chilenos en el Mundial 2026 sin la Roja?

La pregunta parece simple pero tiene más capas de lo que aparenta. Chile no clasificó al Mundial 2026, y eso pone al hincha de la Roja en una posición incómoda: quiere ver fútbol, tiene la costumbre del Mundial grabada en el calendario, pero no tiene su equipo en la cancha. Lo que miran los hinchas chilenos en el Mundial 2026 sin Chile no es uniforme ni predecible. Este artículo lo aborda en formato de preguntas y respuestas, con la intención de desafiar algunas de las respuestas más cómodas y explorar lo que realmente está ocurriendo.

¿Todos los hinchas chilenos terminan apoyando a Argentina?

No, y esa es la respuesta incómoda para el lugar común. Argentina es visible, es potente y es sudamericana, pero no es la primera opción de todos los aficionados chilenos. Hay un segmento importante de la hinchada de la Roja que prefiere evitar apoyar a Argentina por razones de rivalidad histórica que no desaparecen porque Chile no haya clasificado. La identidad futbolística chilena se ha construido durante décadas en cierta contraposición a Argentina, y eso persiste. Para estos hinchas, apoyar a Argentina en el Mundial sería algo parecido a una pequeña traición cultural. Así que buscan alternativas: Brasil, España, incluso selecciones africanas o asiáticas que les resultan más neutras emocionalmente.

¿Significa eso que Brasil es la segunda opción natural?

En muchos casos, sí. Brasil tiene la ventaja de ser el gran equipo del continente sin cargar el peso de la rivalidad directa con Chile. La selección canarinha genera adhesión casi automática entre los aficionados sudamericanos cuando su propio equipo no está en el torneo. Pero tampoco es universal. Hay hinchas que encuentran el fútbol brasileño demasiado ruidoso mediáticamente, demasiado omnipresente. Para ellos, seguir a Brasil también se siente excesivo: es el equipo más visto del mundo, y sumarse a esa marea puede sentirse más como rendirse ante lo evidente que como tomar una decisión propia.

¿Hay chilenos que siguen selecciones europeas?

Más de los que uno imaginaría. España es la opción más frecuente entre las europeas, sobre todo por la exposición al fútbol de la Liga, que se transmite ampliamente en Chile desde hace décadas. Muchos hinchas conocen mejor a los jugadores de la selección española que a los de cualquier otra. Pedri, Yamal, Morata: son nombres que el telespectador chileno reconoce de los fines de semana de LaLiga. Seguir a España en el Mundial no tiene, para este grupo, ninguna contradicción: es simplemente seguir a los jugadores que ya conoces pero ahora en un torneo diferente. Alemania y Francia también aparecen como opciones para quienes valoran la organización táctica por encima de la conexión sentimental.

¿Qué pasa con los hinchas que simplemente no ven el Mundial?

Existen también, y es justo mencionarlos sin juzgarlos. Hay un porcentaje de hinchas de la Roja para quienes el Mundial sin Chile literalmente no existe como experiencia significativa. No por ignorancia ni por indiferencia al fútbol en general: sencillamente, el torneo siempre tuvo sentido para ellos como vehículo de la selección nacional, y sin ese vehículo la experiencia pierde su razón de ser central. Son los hinchas más identitarios, para quienes el fútbol chileno no es intercambiable con ningún otro. Curiosamente, estos son también los que suelen sufrir más con las eliminatorias fallidas y los que más demandan cambios reales.

¿Cómo afecta la edad al tipo de seguimiento?

Mucho, y vale la pena detenerse aquí. Los hinchas menores de treinta y cinco años, que crecieron con la generación de Vidal y Alexis pero también vivieron los ciclos fallidos de clasificatorias posteriores, tienen una relación más pragmática con el torneo. Pueden adoptar temporalmente un equipo sin sentir que traicionan nada profundo. Los hinchas mayores, que recuerdan el Mundial del 82 como el último gran hito mundialista chileno antes de la era dorada, tienden a tener una relación más dolorosa con la ausencia. Para ellos, el Mundial es fundamentalmente Chile, y sin Chile el torneo es una película a la que le falta el protagonista que hace que todo tenga sentido.

¿Qué dice todo esto del fútbol chileno en general?

Dice bastante, y no todo es cómodo de escuchar. El hecho de que los hinchas chilenos no tengan una respuesta unánime sobre a quién seguir cuando Chile no está refleja algo estructural: la identidad futbolística chilena está construida casi exclusivamente alrededor de la selección nacional. No hay un club chileno que genere ni la mitad de la adhesión que genera la Roja. Cuando la Roja no está, el ecosistema emocional del hincha queda descabalado. Eso es muy diferente a lo que ocurre en países donde la liga local tiene un peso propio y los hinchas pueden encontrar refugio en sus clubes cuando la selección atraviesa un mal ciclo.

¿Los hinchas chilenos disfrutan igual el Mundial sin Chile?

Aquí viene la respuesta más honesta: no del todo, pero tampoco es nada. Hay un placer diferente pero real en ver el Mundial sin la presión de querer que gane tu selección. Puedes apreciar el fútbol desde un lugar más sereno, sin el sufrimiento del hincha completamente comprometido. Pero también hay algo que falta. El Mundial tiene una dimensión colectiva intensa: la reunión con amigos, el asado con la camiseta, el bar lleno de gente que quiere lo mismo que tú. Esa dimensión es más difícil de activar cuando no hay un equipo propio. Los chilenos en este Mundial 2026 pueden disfrutar el fútbol como espectáculo, pero es más difícil vivir el torneo como experiencia comunitaria con la misma intensidad.

¿Existe algún equipo que despierte genuinamente el corazón chileno?

Sí, aunque suene paradójico. En varios Mundiales anteriores en que Chile tampoco clasificó, se produjo un fenómeno curioso: los chilenos terminaban siguiendo apasionadamente a algún equipo que de pronto les despertaba algo inesperado. A veces era una selección africana con un juego electrizante. A veces un equipo pequeño que llegaba lejos contra todos los pronósticos. En el Mundial 2026, ese papel podría cumplirlo cualquier selección que sorprenda en los octavos de final con un partido memorable. El hincha chileno, liberado de la obligación identitaria, tiene una apertura genuina que el argentino o el brasileño no tienen: puede enamorarse de cualquier equipo del torneo sin contradicción alguna.

¿Entonces qué miran realmente los hinchas chilenos?

La respuesta honesta es: una variedad de cosas, sin consenso claro. Argentina y Brasil lideran en términos de audiencia, pero eso no implica unanimidad emocional. España aparece fuerte entre los más jóvenes. Ecuador tiene su nicho entre quienes reconocen y admiran el proceso sudamericano reciente. Y hay un grupo que simplemente ve los partidos más atractivos del torneo sin fidelidad a nadie en particular. El Mundial 2026 sin Chile es, para el hincha de la Roja, un torneo de múltiples capas: nostalgia de lo que no está, búsqueda de sustitutos temporales, placer estético y, en el fondo de todo, la esperanza de que el próximo ciclo de eliminatorias traiga a la selección de vuelta al lugar que siente que le corresponde.

La mirada hacia adelante: la Roja y las próximas eliminatorias

Detrás de todo este análisis hay una sombra inevitable: el siguiente ciclo clasificatorio. Los hinchas que ven el Mundial 2026 sin Chile lo hacen con un ojo puesto en el torneo y otro en la selección propia. Cada partido que pasa es un recordatorio de dónde debería estar Chile y no está. Eso no es necesariamente malo: puede convertirse en el combustible para exigir más, para seguir más de cerca el trabajo del cuerpo técnico, para involucrarse en el debate sobre el fútbol chileno. El hincha que emerge de este Mundial no debería ser uno más indiferente, sino uno más comprometido con recuperar el lugar que la Roja siente que le corresponde en el mapa del fútbol mundial.